Juventud en Madrid y París
En 1922 Dalí se alojó en la célebre Residencia de Estudiantes de Madrid para comenzar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Dalí enseguida atrajo la atención por su carácter de excéntrico dandi. Lucía una larga melena con patillas, gabardina, medias y polainas al estilo de los artistas victorianos.
Sin embargo, fueron sus pinturas, en las que Dalí tanteaba el cubismo, las que llamaron la atención de sus compañeros de residencia, entre los que se incluían futuras figuras del arte español, como Federico García Lorca, Pepín Bello o Luis Buñuel.
En aquella época, sin embargo, es posible que Dalí no entendiese
completamente los principios cubistas: sus únicas fuentes eran artículos
publicados en la prensa y un catálogo que le había dado Pichot, puesto
que en el Madrid de aquella época no había pintores cubistas.
En 1924 un todavía desconocido Salvador Dalí ilustró un libro por primera vez. Era una publicación del poema en catalán Les Bruixes de Llers, de uno de sus amigos de la residencia, el poeta Carles Fages de Climent. Dalí pronto se familiarizó con el dadaísmo,
influencia que lo marcó el resto de su vida.
En la residencia también
trabó una apasionada relación con el joven Lorca, pero Dalí terminó
rechazando los amorosos reclamos del poeta.
Dalí fue expulsado de la Academia en 1926, poco antes de sus exámenes finales, por afirmar que no había nadie en ésta en condiciones de examinarlo.
La maestría de sus recursos pictóricos se refleja en su impecablemente realista Cesta de pan, pintada en 1926.
Ese mismo año, visitó París por primera vez, donde conoció a Pablo Picasso, a quien el joven Dalí admiraría profundamente.
Picasso ya había recibido algunos comentarios elogiosos sobre Dalí de parte de Joan Miró.
Con el paso del tiempo y el desarrollo de un estilo propio, Dalí se
convirtió a su vez en una referencia y en un factor influyente en la
pintura de éstos.
Algunas de las características de la pintura de Dalí de aquella época
se convirtieron en distintivas para toda su obra posterior. Dalí
absorbía las influencias de muchos estilos artísticos, desde el academicismo clásico a las vanguardias más rompedoras.
Sus influencias clásicas pasaban por Rafael, Bronzino, Zurbarán, Vermeer y, por supuesto, Velázquez.
Alternaba técnicas tradicionales con sistemas contemporáneos, a veces
en una misma obra. Las exposiciones de su obra realizadas en Barcelona
en aquella época atrajeron gran atención, en la que se mezclaban las
alabanzas y los debates suscitados por una crítica dividida.
En aquella época, Dalí se dejó crecer un vistoso mostacho que imitaba
al del célebre pintor Diego Velázquez, y que se convertiría en uno de
sus distintivos personales el resto de su vida.
Dalí tuvo dos posibles influencias para el bigote que lucía: a la izquierda, Josep Margarit, un militar catalán cuyo retrato colgaba en la sala de estar de la casa paterna del artista; a la derecha, Diego Velázquez, el maestro pintor andaluz admirado por el genio catalán.
De 1929 a La Segunda Guerra Mundial:
En 1929 Dalí colaboró con el director de cine Luis Buñuel, amigo de
la residencia de estudiantes, en la redacción del polémico cortometraje
Un chien andalou, en el que se mostraban escenas propias del imaginario
surrealista.
Dalí
afirmó haber desempeñado un papel esencial en el rodaje del film, sin
que este extremo se haya visto confirmado por la historiografía del arte
contemporáneo.
En agosto de
ese mismo año conoció a su musa y futura esposa Gala. Nacida con el
nombre de Elena Ivanovna Diakonova, era una inmigrante rusa, once años
mayor que él, en aquel tiempo casada con el poeta francés Paul Éluard.
Ese mismo año, Dalí continuó exponiendo regularmente, ya como
profesional, y se unió oficialmente al grupo surrealista afincado en el
barrio parisino de Montparnasse.
Durante los dos años siguientes, su
trabajo influyó enormemente en el rumbo del surrealismo, que lo aclamó
como creador del método paranoico-crítico, el cual, según se decía,
ayudaba a acceder al subconsciente, liberando energías artísticas
creadoras.
En el ámbito doméstico, la relación de Dalí con su padre estaba
próxima a la ruptura. Salvador Dalí i Cusí se oponía al romance del
joven artista con Gala, y condenaba su vinculación con los artistas del
surrealismo por considerarlos —como buena parte de la opinión pública—
elementos tendentes a la degeneración moral.
La tensión fue en aumento hasta culminar en un enfrentamiento personal,
a raíz de una noticia sobre Dalí publicada en la prensa, en la que se
refería que un dibujo de un Sagrado Corazón de Jesucristo
expuesto en París por el joven mostraba una inscripción en la que se
leía: «En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para
entretenerme».
Ultrajado, su padre demandó una satisfacción pública.
Dalí se negó, quizá por temor a ser expulsado del grupo surrealista, y
fue echado violentamente de casa el 28 de diciembre de 1929.
Su padre lo desheredó y le prohibió regresar jamás a Cadaqués.
Posteriormente, Dalí describió cómo en el curso de este episodio le
presentó a su padre un preservativo usado conteniendo su propio esperma,
con las palabras: «Toma. ¡Ya no te debo nada!».
El verano siguiente,
Dalí y Gala alquilaron la pequeña cabaña de un pescador en una bahía
cerca de Portlligat.
Compró el terreno, y a lo largo de los años fue ampliándola hasta
convertirla en su fastuosa villa junto al mar, hoy reconvertida en
casa-museo.
Gala y Dalí se casaron en 1934 en una ceremonia civil, y volverían a hacerlo por el rito católico en 1958.
En 1931 Dalí pintó una de sus obras más célebres, La persistencia de la memoria (Los relojes blandos), obra en la que según algunas teorías ilustró su rechazo del tiempo como una entidad rígida o determinista. Esta idea se ve apoyada por otras imágenes de la obra, como el extenso paisaje, o algunos relojes de bolsillo devorados por insectos.
Los insectos, por otra parte, formarían parte del imaginario daliniano
como una entidad destructora natural y, tal como explicó en sus
memorias, venía determinada por un recuerdo de infancia.
Dalí llegó a Estados Unidos gracias al marchante Julien Levy en 1934. La exposición de algunas obras de Dalí —incluida la célebre Persistencia...— levantó un enorme revuelo en Nueva York. Se organizó un baile en su honor, el Dalí Ball, al que compareció llevando una caja de cristal colgada sobre el pecho con un sostén dentro.
Ese mismo año, Dalí y Gala ofrecieron un baile de máscaras en Nueva York, cortesía de la heredera Caresse Crosby. Fueron disfrazados del bebé Lindbergh y su secuestrador,
en alusión a un dramático suceso reciente. El escándalo levantado en la
prensa fue tan notable que Dalí pidió disculpas públicamente. Al
regresar a París, debió explicarse ante los surrealistas que no
entendieron por qué se había disculpado por un acto considerado
surrealista.
Aunque la mayor parte del surrealismo se había adscrito a ideas
políticas de izquierda, Dalí mantenía una posición que se juzgaba
ambigua en la cuestión de las relaciones entre arte y activismo
político. Los líderes del movimiento, principalmente André Breton, lo acusaron de defender lo «nuevo» e «irracional» del fenómeno hitleriano, acusación que Dalí refutó afirmando que «no soy un hitleriano ni de hecho ni de intención». Dalí insistía en que el surrealismo podía existir en un contexto apolítico, y se negó a denunciar públicamente el régimen fascista alemán.
Éste y otros factores le hicieron perder su prestigio entre sus
camaradas artistas, y a finales de 1934 Dalí fue sometido a un «juicio
surrealista» del cual resultó su expulsión del movimiento. A esto, Dalí respondió con su célebre réplica, «Yo soy el surrealismo».
Sin embargo, en 1936, Dalí volvió a participar en una exposición surrealista, esta vez de índole internacional, celebrada en Londres. Su conferencia, titulada Fantômes paranoiques authentiques, fue impartida con un traje de buzo, casco incluido. Llegó a la conferencia con un taco de billar
y un par de sabuesos rusos, y en su transcurso tuvo que retirarse el
casco para poder tomar aire. Comentó al respecto que «simplemente quería
mostrar que estaba sumergiéndome profundamente en la mente humana».
En aquel entonces, el mecenas de Dalí era el muy adinerado Edward James,
que había colaborado generosamente al ascenso del artista comprándole
numerosas obras y prestándole dinero durante dos años.
Se convirtieron
en buenos amigos, tanto es así que James aparece en la pintura de Dalí Cisnes reflejando elefantes. Colaboraron igualmente en la creación de dos de los iconos más representativos del movimiento: el «teléfono-langosta» y el sofá de los labios de Mae West.
En 1939 Breton acuñó el anagrama despectivo «Avida Dollars» para criticar su pasión por el dinero. Esta sarcástica referencia a su pujante negocio del arte también pretendía acusarle de cultivar la megalomanía
mediante la fama y el dinero.
Algunos de los surrealistas comenzaron
incluso a hablar de Dalí en pretérito perfecto, como si ya hubiera
fallecido. Algunos grupos surrealistas, y miembros adscritos
posteriormente, como Ted Joans, mantuvieron contra Dalí una enconada polémica que llegó hasta el día de su muerte (y aún más adelante).
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| Las miradas alucinadas de Dalí (izquierda) y su camarada en el surrealismo, Man Ray, en París, el 16 de junio de 1934, según fotografía de Carl Van Vechten. |
Estancia en Nueva York:
En 1940, con la Segunda Guerra Mundial arrasando Europa, Dalí y Gala huyeron a los Estados Unidos, donde vivieron durante ocho años. Después de la mudanza, Dalí retomó su antiguo catolicismo. «Durante ese período», informan Robert y Nicholas Descharnes, «Dalí nunca dejó de escribir».
En 1941 Dalí entregó un guion cinematográfico a Jean Gabin, titulado Moontide (en español, Marea lunar).
En 1942 publicó su autobiografía, La vida secreta de Salvador Dalí. Escribía regularmente para los catálogos de sus exposiciones, como la organizada en la Knoedler Gallery de Nueva York en 1943.
También escribió una novela, publicada en 1944, sobre un salón de moda para automóviles. De ahí surgió una caricatura de Erdwin Cox, del The Miami Herald, que presentaba a Dalí luciendo un automóvil como vestido de fiesta.
Aceptó la decoración de un escaparate de los almacenes
Bonwit-Tellerle en la Quinta Avenida de Nueva York. Hizo una polémica
composición dedicada al día y a la noche: en un lado un maniquí con peluca roja en una bañera de Astracán; en el otro, una figura acostada en una cama con baldaquino negro sobre cuya almohada ardían carbones.
Pero se realizaron modificaciones sin permiso del autor, y Dalí en
protesta acabó lanzando la bañera contra el vidrio del escaparate. Fue
detenido y debió pagar los desperfectos.
El juzgado le absolvió, pues
argumentó que defendía su obra. Se entendió esta protesta como una
defensa de los derechos de autor.
En esos años, Dalí diseñó ilustraciones para ediciones traducidas al inglés de clásicos como El Quijote, la autobiografía de Benvenuto Cellini y los Ensayos de Michel de Montaigne.
También aportó decorados para la película Spellbound de Alfred Hitchcock (conocida como Recuerda en España, Cuéntame tu vida en Argentina), y emprendió con Walt Disney la realización de una película de dibujos animados, Destino, que quedó inconclusa y que se montó en 2003, mucho después del fallecimiento de ambos.
Fue una de las épocas más fructíferas de su vida, pero también
discutida por ciertos críticos, que veían que Dalí difuminaba la
frontera entre arte y bienes de consumo al arrinconar la pintura para volcarse más en el diseño y en artículos comerciales.
La imagen pública de Dalí fue sumando todo tipo de rumores sobre sus extravagancias y obsesiones. Un fraile italiano llamado Gabriele María Berardi anunció haber realizado un exorcismo a Dalí en una visita de éste a Francia en 1947.
En el 2005, una escultura del Cristo en la cruz fue inaugurada en la ciudad de dicho fraile. Se ha comentado que Dalí entregó esta obra al fraile como prenda de gratitud, y dos expertos españoles sobre Dalí han considerado que hay motivos suficientes para pensar que la obra fuese realmente suya.
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| Exposición sobre Dalí en Londres. En primer término hay una escultura de un elefante de patas alargadas con una pirámide en el lomo, idéntico a uno de los que aparecen en el cuadro. Al fondo se encuentra el London Eye. | |
Últimos años en Cataluña
Desde 1949 Dalí vivió en Cataluña. El hecho de que eligiese España para vivir en tiempos de la dictadura hizo que algunos de sus antiguos colegas, así como sectores progresistas, le hicieran blanco de nuevas críticas.
Esto sugiere que el descrédito con que Dalí era considerado entre
surrealistas y críticos de arte se debiese, al menos en parte, a
motivaciones políticas, más que al valor intrínseco de sus obras de arte.
En 1959 Breton organizó una exposición antológica titulada Homage to Surrealism (en español Homenaje al surrealismo), que reunía obras surgidas en las cuatro décadas del movimiento.
La exposición recuperaba piezas de Dalí, de Joan Miró, de Enrique Tábara y Eugenio Granell. Al año siguiente, sin embargo, Breton se opuso enérgicamente a la inclusión de la Madonna Sixtina de Dalí en la Exposición Internacional Surrealista de Nueva York.
Al final de su carrera, Dalí no se limitó a la pintura, desarrollando nuevos procesos y medios experimentales: creó un boletín y se convirtió en uno de los pioneros de la holografía artística, algo nada extraño considerando su larga exploración artística de juegos visuales.
Ya durante sus últimos años, artistas como Andy Warhol proclamaron al catalán como una de las influencias más notables del pop art. Dalí también mostró desde siempre un acusado interés por las ciencias naturales y las matemáticas.
Así se observa en muchas de sus obras —sobre todo las creadas en la década de los 50— en las cuales llegó a componer retratos individuales a partir de cuernos de rinoceronte. Según el artista, el cuerno de rinoceronte significaba la geometría divina, puesto que crece en una progresión espiral logarítmica.
También relacionó el concepto con los temas de la castidad y la santidad de la Virgen María. Otro de los intereses de Dalí era el ADN, y el hipercubo (un cubo de cuatro dimensiones) que llegó a plasmar desplegado en su Crucifixión (Corpus Hypercubus).
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| La bahía de Portlligat, el paisaje que cautivó al artista en Cadaqués,
con su casa, hoy museo. Está formada por un conjunto de barracas de
pescadores que fueron adquiridas por el pintor y su mujer, Gala. Abierta
al público en 1997, en su interior se exhiben recuerdos del pintor, su taller, la biblioteca, sus habitaciones y el jardín. |
La posguerra abrió para Dalí una nueva etapa artística, caracterizada por el virtuosismo técnico y el recurso a ilusiones ópticas, así como al imaginario de la ciencia o la religión.
Su aproximación al catolicismo se fue haciendo más marcada, influida quizás por la conmoción causada por la bomba de Hiroshima y el amanecer de la era nuclear.
El mismo Dalí denominó esta etapa de su arte como el período místico-nuclear.
Su intención parecía ser la síntesis de la iconografía cristiana con imágenes en descomposición relacionadas con la física nuclear, como se desprende de obras como Crucifixión (Corpus Hypercubus).
Bajo la clasificación de «misticismo nuclear» se incluyen también La gare de Perpignan (1965) y El torero alucinógeno (1968-1970).
En 1960 Dalí empezó a trabajar en un teatro y museo
personal, levantados en el edificio del antiguo Teatro Municipal,
construcción del siglo XIX destruido al final de la Guerra Civil; fue el
mayor de sus proyectos individuales, y a él dedicaría buena parte de
sus energías hasta 1974.
Incluso más adelante, a mediados de los 80, realizó algunas reformas menores en el edificio.
En su madurez, el artista también se implicó con otras actividades
«extra-artísticas» que daban una medida de su enorme popularidad como
personaje público. En 1968 Dalí grabó un anuncio televisivo para la marca de chocolate
Lanvin, y en 1969 diseñó el logo de Chupa Chups. Ese mismo año trabajó como responsable creativo de la campaña publicitaria de Eurovisión, y creó una gran escultura metálica que se instaló en el escenario del Teatro Real de Madrid. En el programa
Dirty Dali: A Private View (en español
Dalí el sucio: Una visión íntima), emitido por el Channel 4 en 2007, el crítico Brian Sewell describía cómo a finales de los 60 fue requerido por el artista a posar sin pantalones en posición fetal bajo la axila de una figura de Jesucristo, mientras Dalí le fotografiaba y fingía hurgarse bajo el pantalón.
En 1980
la salud de Dalí se deterioró seriamente. Con su mujer, Gala —que ya
manifestaba síntomas de senilidad—, supuestamente consumió un cóctel de
fármacos que dañó seriamente su sistema nervioso, con la consecuencia de
incapacitarle prácticamente para la creación artística. Con 76 años, el
estado de Dalí era lamentable, y su mano sufría constantes temblores
que evidenciaban el progreso de la enfermedad de Parkinson.
En 1982 el rey Juan Carlos I concedió a Dalí el título de marqués de Púbol, que el artista agradeció con un dibujo, titulado
Cabeza de Europa, que a la postre resultó ser su último dibujo, y que le entregó tras la visita real a su lecho de muerte.
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| La iglesia de Sant Pere en Figueras, donde Dalí recibió el bautismo, la primera comunión, y donde se llevó a cabo su funeral. |
Gala murió el 10 de junio de 1982.
Tras su muerte, Dalí perdió su entusiasmo por vivir. Deliberadamente,
se deshidrató seriamente —supuestamente como consecuencia de un intento
de suicidio—, aunque justificó su acción como un método de entrar en un estado de animación suspendida, del mismo modo en que algunas bacterias pueden hacer.
Se mudó de Figueras al castillo de Púbol, que había comprado para Gala, y donde ella había fallecido.
En 1984 un incendio de causas desconocidas se declaró en su dormitorio.De nuevo se sospechó de un intento de suicidio, aunque quizás se debiese a negligencia del personal doméstico.
De todos modos, Dalí fue rescatado y regresó a su domicilio en
Figueras, donde un grupo de artistas, mecenas y colegas artistas se
encargaron de su bienestar hasta sus últimos años.
Se ha denunciado que Dalí fue obligado por algunos de sus
«cuidadores» a firmar lienzos en blanco que serían vendidos tras su
muerte como originales. Estos rumores hicieron que el mercado del arte se mostrase escéptico con las obras atribuidas a Dalí durante su última época.
En noviembre de 1988 Dalí fue ingresado a raíz de un serio fallo cardíaco, y el 5 de diciembre de 1988 fue visitado por el rey Juan Carlos I, quien le confesó que siempre había sido un fiel admirador de su obra.
El 23 de enero de 1989, oyendo su disco favorito —Tristán e Isolda, de Richard Wagner—
murió a causa de una parada cardiorrespiratoria en Figueras, con 84
años, y cerrando el círculo fue enterrado en la cripta de Figueras,
situada en su casa-museo.
Su cripta se encuentra al otro
lado de la iglesia de Sant Pere, donde había sido bautizado, había
recibido su primera comunión y donde descansa desde entonces; tres
manzanas más allá de su casa natal.
Para evitar tensiones entre el Gobierno central y autonómico, Dalí testó en 1982 a favor del Estado Español como heredero universal de su obra.
La Fundación Gala-Salvador Dalí se encarga en la actualidad de la gestión de su legado. En los Estados Unidos, el responsable legal de su representación es la Artist Rights Society.
En 2002 esta sociedad salió en las noticias por requerir de Google que retirasen un logotipo
de la firma diseñado a semejanza de la obra de Dalí, y que había sido
especialmente creado para conmemorar el aniversario de su nacimiento,
alegando derechos de copyright.
Google accedió a retirar el logotipo —cuyo uso, teóricamente, era de un
sólo día— pero se negó a admitir la violación de sus derechos de autor.
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| Teatro-Museo Dalí en Figueras.
Cuando el alcalde invitó al artista a regalar una pintura para el museo
local, Dalí respondió estar dispuesto a donar un museo entero y sugirió
como sede el teatro entonces abandonado. En este teatro había expuesto
sus dos primeras obras en 1918. |