martes, 19 de mayo de 2015

10. REVELANDO A DALÍ:


"Si fuera más inteligente, indiscutiblemente pintaría mejor", dijo en una ocasión Salvador Dalí. Pero si ‘El Divino’, tal y como le gustaba que le llamaran sus amistades, hubiera sido algo menos delirante, surreal o vanguardista no hubiera sido Dalí, un artista que se veía a sí mismo como el "salvador de la pintura moderna" y que desarrolló su propio método creativo: el paraonoico-crítico.


9. ANÉCDOTAS
  • Dalí y Jean Cocteau habían ido a visitar el Museo del Prado. La visita de estos dos personajes concluyó en una rueda de prensa donde le preguntaron a Jean Cocteau: «Si se hubiera quemado el Museo del Prado, ¿qué hubiera salvado usted?». A lo cual Cocteau respondió: « ¡El fuego!». Entonces la pregunta fue repetida a Dalí. Después de fingir reflexionarlo un momento, el pintor catalán respondió eufóricamente: « ¡Pues Dalí salvaría el aire, y específicamente el aire contenido en Las Meninas, de Velázquez, que es el aire de mejor calidad que existe!». Ante esta respuesta, Cocteau hizo una reverencia en reconocimiento a la genialidad de Dalí.
Óscar Tusquets cuenta esta anécdota sustituyendo a Cocteau por André Malraux.
  • Dalí proclamaba que, para él, el valor del dinero era únicamente simbólico y místico. No sabía a cuanto ascendían sus cuentas bancarias y rara vez llevaba dinero en efectivo, todos sus gastos eran cargados a su cuenta.
  • En una ocasión, Dalí y Aristóteles Onassis tomaron un taxi en la ciudad de Nueva York. Al llegar a su destino debían pagar al taxista pero Onassis, al igual que Dalí, nunca cargaba dinero en efectivo consigo por lo cual tuvieron que regresar al hotel donde Dalí se hospedaba para que la administración del hotel les pagara el taxi.
Según Óscar Tusquets, en el taxi, Salvador Dalí iba acompañado por Paul Getty o por algún miembro de la familia Rockefeller en lugar de Onassis.





miércoles, 13 de mayo de 2015

8. OTRAS ACTIVIDADES ARTÍSTICAS:


La actividad artística de Dalí no se limitó a la pintura. Algunas de sus obras más populares son esculturas o ready-mades, y también destacó en sus contribuciones al teatro, la moda y la fotografía, entre otras disciplinas artísticas. 
Dos de los artefactos surrealistas dalinianos más notables fueron el Teléfono-langosta y el Sofá de los labios de Mae West (realizados entre 1936 y 1937).
 El artista y mecenas Edward James encargó estas piezas a Dalí. James había heredado a los cinco años de edad una gran parcela en West Dean (Sussex, Inglaterra), desde donde alentó la producción surrealista a lo largo de la década de los 30.«Las langostas y los teléfonos tienen claras connotaciones sexuales para Dalí», refiere la placa explicativa del Teléfono-langosta expuesto en la Tate Gallery, «y de ahí él extraía una analogía entre la comida y la sexualidad». 

Este teléfono era perfectamente operativo, y James adquirió cuatro de ellos para sustituir los que tenía en su retiro inglés. Uno de ellos se encuentra actualmente en la mencionada galería, el segundo está en el museo del teléfono de Fráncfort del Meno, el tercero es propiedad de la Fundación Edward James y el cuarto pertenece a la National Gallery de Australia.

El sofá de Mae West, hecho de madera y satén, recibía su forma de los labios de la célebre actriz, a quien Dalí encontraba fascinante. Mae West ya había aparecido en una pintura de 1935 titulada Cara de Mae West. El sofá se encuentra actualmente en el museo Brighton and Hove, en Inglaterra.

Entre 1941 y 1970 Dalí se dedicó al diseño de joyería, hasta un número de 39 piezas en total. Las joyas creadas, de intrincado diseño, integraban partes móviles. La más conocida de ellas, Corazón Real, está hecha en oro y tiene 46 rubíes, 42 diamantes y 4 esmeraldas incrustadas, y está hecha de modo que el centro «lata» como un corazón auténtico. 
El mismo Dalí comentó en 1949 que «sin un público, sin la presencia de espectadores, estas joyas no podrían cumplir la función para la que fueron creadas. El observador es, en último término, el creador definitivo». Las Dalí-Joies (en español, Joyas de Dalí) se encuentran actualmente en el teatro-museo de Figueras, como parte integrante de su colección permanente.
Dalí también colaboró en la creación teatral. 
En 1927 diseñó la escenografía para la obra de Lorca Mariana Pineda. Para Las bacanales, un ballet de 1939 basado en el Tannhäuser de Richard Wagner (1845), Dalí se encargó del diseño de escenario y de la edición del libreto. En 1941 Dalí accedió al diseño de escenarios para Laberinto, y de nuevo en 1949 para El sombrero de tres picos.

Una curiosidad de la obra de Dalí es su incursión en las Fallas de Valencia con el diseño de una falla. Se trata de la plantada por la comisión de El Foc en 1954, cuyo lema era La corrida de toros surrealista. Construida por el escultor Octavio Vicent con no pocos problemas técnicos, fue muy criticada por el mundo fallero por la ruptura estética y conceptual que supuso.

Aunque principalmente conocido por sus pinturas, Dalí también manifestó un temprano interés por el cine durante su juventud, y acudía regularmente al cine todos los domingos. Había conocido el cine mudo, en el que la apariencia del medio primaba sobre su contenido, y que concedía a sus estrellas una gran popularidad.
 Opinaba que había dos dimensiones en cuanto a las teorías del cine: «las cosas de por sí», es decir los hechos que son presentados en el mundo de la cámara, y la «imaginación fotográfica», o el modo en que la cámara muestra la imagen y el valor creativo que puede desprenderse del mismo. 

Dalí se mostró especialmente activo a ambos lados de la cámara. Creó espléndidas obras de arte como Destino (en colaboración con Walt Disney), una película iniciada en 1946 y completada en 2003 por Baker Bloodworth y Roy Oliver Disney. 
En este trabajo se incluyen imágenes oníricas, como extrañas figuras voladoras, y está inspirada por la canción Destino (del letrista mexicano Armando Domínguez). Sin embargo, cuando Disney contrató a Dalí, su empresa no estaba preparada para asumir el trabajo que el artista iba a desarrollar.
 Después de ocho meses de trabajo intenso, la compañía tuvo que abandonar el proyecto por dificultades presupuestarias, y sólo 57 años más tarde se remató su producción. Exhibida en diversos festivales de cine, la película combina el espíritu artístico daliniano con la clásica animación Disney.

Dalí trabajó como co-guionista de la película surrealista de Luis Buñuel Un chien andalou (Un perro andaluz), un corto de 17 minutos que incluye alguna de las imágenes antológicas del surrealismo (como el ojo cortado con una cuchilla de afeitar, aunque dicha imagen es más obra de Buñuel que de Dalí). 
Esta película es su aportación más notable al mundo del cine independiente. Un chien andalou fue el modo en que Dalí logró incluir sus imágenes oníricas en una dimensión real. La sucesión de escenas provoca en el espectador un torrente de sensaciones, según las expectativas despertadas por la película se ven continuamente frustradas por otras. La segunda película que produjo con Buñuel fue L'âge d'or (La edad de oro), rodada en el Estudio 28 de París en 1930.
 Esta película fue «prohibida durante años por grupos fascistas y antisemitas que desarrollaron una fuerte campaña de descrédito en la prensa en el cine parisino en el que se exhibía». Aunque la acusación de propagar conductas antisociales afectó indudablemente al éxito de su carrera artística, Dalí nunca se molestó en manifestar su propia opinión o sus creencias sobre su actividad artística.
 De cualquier modo, esas dos películas tuvieron un impacto extraordinario en el movimiento cinematográfico surrealista: «Si Un chien andalou permanece como el documento supremo de la aventura cinematográfica surrealista en los dominios del inconsciente, L'age d'or es quizás la manifestación más implacable de su intención revolucionaria».

Dalí colaboró con reconocidos cineastas como Alfred Hitchcock. 
El más sonado entre sus proyectos cinematográficos es probablemente la secuencia onírica de Spellbound (1945), en la que se pretendía mostrar aspectos del subconsciente. Hitchcock, interesado en dotar a esta escena de calidad onírica, quería mostrar en su película como la represión de experiencias podía conducir a la neurosis. 
Familiarizado con la obra de Dalí, pensó que su espíritu creativo podía potenciar la atmósfera que buscaba para su película. 
Dalí, por otra parte, también trabajaría en un documental titulado Caos y creación, que contiene numerosas referencias artísticas que intentan explicar el concepto de arte preconizado por Dalí. 
La última película en la que Dalí colaboró fue Impresiones de Mongolia Superior (1975), en la que narraba la aventura de una expedición que busca un gigantesco hongo alucinógeno. La imaginería del filme gira en torno a microscópicas manchas de orina en la banda de un bolígrafo sobre el que Dalí miccionó durante varias semanas.

El mundo de la moda y la fotografía tampoco quedó libre de su influencia artística. Dalí colaboró con Elsa Schiaparelli en la confección de un vestido blanco con una langosta impresa. Otros diseños de Dalí son un sombrero con forma de zapato y un cinturón rosado con labios en la hebilla. En 1950 diseñó un «vestido para el año 2045» en colaboración con Christian Dior.
También creó sus propios diseños textiles y botellas de perfume. Su aportación al mundo de la fotografía se ve ampliamente reflejada en sus colaboraciones con Man Ray, Brassaï, Cecil Beaton y Philippe Halsman. Con Man Ray y Brassaï realizó fotografías de la naturaleza; con los demás se introdujo en un mundo de temas oscuros, como la serie Dalí Atómica (de 1948, véase imagen en esta misma página) que se inspiraba en su obra Leda atómica. Una de las fotografías muestra «un caballete de pintor, tres gatos, un cubo de agua, y el mismo Dali flotando por los aires».

Las referencias a Dalí en el contexto de la ciencia se entienden en términos de la fascinación general provocada por el nuevo paradigma científico surgido a raíz de la mecánica cuántica del siglo XX. Inspirado por el «principio de incertidumbre» de Werner Heisenberg, Dalí escribió en 1958 un Manifiesto de la antimateria: «En el período surrealista, quería crear la iconografía del mundo interior y lo maravilloso de mi padre Freud. Hoy, el mundo exterior y el de la física ha trascendido a aquel de la sicología. Mi padre, hoy, es el doctor Heisenberg».
En este sentido, La desintegración de la persistencia de la memoria, de 1954, representa un giro sobre la obra realizada en 1931, y simboliza el salto conceptual daliniano desde su perspectiva acientífica y psicológica al nuevo enfoque atomista de posguerra.
Su visión de la arquitectura se refleja en la construcción de su casa en Portlligat, cerca de Cadaqués, así como en el pabellón surrealista —llamado Sueño de Venus— que fue expuesto en la Exposición Internacional de Lieja (1939), y que contenía numerosas y extrañas esculturas. 
En cuanto a su proyección literaria, Dalí escribió su autobiografía (La vida secreta de Salvador Dalí, 1942), un libro de diarios (Diario de un genio, 1952-1963), y varios ensayos (Oui: The paranoid-critical revolution, 1927-1933; El mito trágico de «El Angelus de Millet», 1978), entre otras obras. 
La edición literaria, y especialmente su interés por las artes gráficas, le llevaron a producir numerosos grabados y litografías. Aunque en su primer período su obra gráfica igualaba en calidad a su obra pictórica, con el transcurso de los años Dalí se dedicaría a vender los derechos de sus imágenes, pero sin molestarse personalmente en su impresión. Por otra parte, un buen número de falsificaciones fueron producidas en las décadas de los 80 y 90, confundiendo aún más el ya poco fiable mercado de obra gráfica daliniana.

Al igual que había hecho su muy admirado colega Marcel Duchamp, una de las obras más notables de Dalí resultó ser una persona. En 1965 Dalí conoció en un club francés a la modelo de moda Amanda Lear, conocida artísticamente como Peki d'Oslo. 
Lear se convirtió en su protegida y su musa, y describió su relación en la biografía Mi vida con Dalí (1986).Impresionado por su aspecto hombruno, Dalí dirigió el salto de Lear desde el mundo de la moda al de la música, aconsejándola respecto a sus apariciones públicas y desatando brumosas leyendas sobre sus orígenes, que atrajeron inmediatamente la atención de la escena de la música disco. Según Lear, ella y Dalí contrajeron un «matrimonio espiritual» en la desértica cumbre de una montaña.
 Algunos piensan que el nombre de Lear (Amanda) era una alusión a su papel como «L'amant Dalí» (en español la amante de Dalí). Lear ocupó el espacio que la anterior musa de Dalí, Isabelle Collin Dufresne (alias «Ultra Violet») había dejado desocupado tras acogerse en la Factory de Andy Warhol.

Patio central del Museo Dalí de Figueras.
Atomicus Dalí, fotografía de 1948 de Philippe Halsman, donde explora la idea de la suspensión, representando tres gatos que vuelan, un cubo de agua lanzada y Salvador Dalí en el aire.

jueves, 5 de marzo de 2015

7. DALÍ Y EL CINE:

Salvador Dalí mantuvo con el cine una intensa relación, de ello son muestra colaboraciones con Alfred Hitchcock, Walt Disney y Luis Buñuel. En su participación cinematográfica hay referentes de sus obras, tales como El asno podrido, Un chien andalou, El alma, La carretilla de carne y Babaouo. 
Colaboró con Buñuel en Un perro andaluz, donde se muestra plásticamente materializada la iconografía del El asno podrido con elementos como “la mierda, la sangre y la putrefacción”. Así, evoca imágenes surrealistas como la decepción, el desagrado y la repulsión. También realizó con Buñuel: La edad de oro.
Poco después de sus colaboraciones con el director, publicó Babaouo donde reitera animales muertos o decapitados, de ojos vendados y un gran pan sobre la cabeza. Las macroestructuras y los elementos gigantescos son una constante de la plástica de Dalí, es decir, camas de quince metros con cipreses yacentes, cucharas gigantescas, grandísimas sábanas colgantes de las fachadas, etc. Estos elementos suelen ser recurrentes en numerosos guiones cinematográficos surrealistas.
Si la obra El alma se hubiera filmado habría sido un precedente al "film neo-místico" en la historia del cine español, con personajes como Santa Teresa y el gusano convertido en mariposa.
 También podemos ver su huella en una secuencia onírica que elaboró para Spellbound, dirigida por Alfred Hitchcock y que quedó fuera de la edición final por decisión de uno de los productores.
 Dalí es partícipe a su vez de la película de animación Destino de Walt Disney. Dispuso para este proyecto un centenar de dibujos, pinturas y guiones, aunque el film nunca fue estrenado. No obstante, se recreó en 2003 en la Tate Modern.


6. MUSEOGRAFÍA:

La mayor colección de obras de Dalí está reunida en el Teatro-Museo Dalí de Figueras, seguida por la colección del Salvador Dalí Museum, de San Petersburgo (Florida), que recibió la colección privada de A. Reynolds Morse y su mujer. 
Agrupa unas 1500 piezas de Dalí. Otras colecciones significativas se reparten entre el Museo Reina Sofía de Madrid, la Salvador Dalí Gallery de Pacific Palisades (California), el Espace Dalí de Montmartre (París), o el Dalí Universe de Londres, que guardan una amplia colección de dibujos y esculturas.
La sala de exposición más singular de la obra daliniana fue la prisión de Rikers Island, en Nueva York: un boceto de una Crucifixión donada por el autor permaneció colgado durante 16 años en el comedor colectivo, antes de ser trasladado a las oficinas de la penitenciaría por su seguridad. 
El dibujo fue sustraído en 2003 y no ha vuelto a aparecer.
Una muestra del singular poder de la obra de Dalí para congregar a la gente la encontramos en las sucesivas retrospectivas de su obra que se han realizado en diversos museos europeos.
 Así, el Centro Pompidou de Francia atrajo en 1979 a más de 840 000 personas; y en la temporada 2012-2013 congregó a más de 790 000 visitantes durante los cinco meses que duró otra exposición similar.
 Estas dos antológicas ostentan el récord de visitantes a una exposición en el citado Centro Pompidou, seguidas por las de Matisse —1993, 734 896 visitantes— y la de Kandinski —2009, 702 905 visitantes—En otra exposición en España, la retrospectiva "Dalí. 
Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas" atrajo a lo largo del verano de 2013 a más de 730 000 personas al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.



5. OBRA:

Una característica principal de la obra de Dalí es la minuciosidad en el detalle de sus formas, las cuales se pueden considerar como simbólicas. Estas se muestran de una manera inconsciente la realidad misma del artista, siempre mostrando opuestos que se complementan, a esto se le llamó método paranoico critico.
 Los ejemplos más claros de esto son la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, dando primacía a lo mental sobre lo físico, incluso se puede llegar a observar una relación entre lo estático y el movimiento. 
Lo que hace con los objetos que representa es una destrucción del mismo como un intento de probar que tal objeto existe en la realidad, que aunque se centra en lo inconsciente, da una alternativa hiper real que confunde a la mente.
Su obra también está directamente relacionada con los principios del Psicoanálisis de Sigmund Freud. 
En primer lugar se hace evidente los mecanismos de defensa, siendo el más común la paranoia como una proyección de los miedos atribuidos a alguien externo al individuo.
También, la sexualidad juega un papel importante en la obra de Dalí y en el psicoanálisis, la cual, en la teoría del desarrollo psicosexual se cree que desde el vientre materno se desarrollan fijaciones y traumas que estarán ligados con el comportamiento, pero estos se suprimen en el inconsciente.

Representación de la firma de Dalí en la entrada del antiguo Museo Dalí en San Petersburgo (Florida),Estados Unidos.
Pintura:

Dalí produjo alrededor de 1.500 pinturas a lo largo de su carrera, además de decenas de ilustraciones para libros, litografías, diseños escenográficos, vestuarios, y una ingente cantidad de dibujos, esculturas y proyectos paralelos en fotografía y cine. Colaboró en la película Dalí en Nueva York (1965), de Jack Bond.
En la biografía Sexo, surrealismo, Dalí y yo, coescrita entre Carlos Lozano y Clifford Thurlow, se afirma que Dalí nunca dejó de ser un surrealista. Como afirmó en una ocasión, parafraseándose a sí mismo, «la única diferencia entre los surrealistas y yo, es que yo soy un surrealista».




Escultura:

Inspirada en su obra plástica, de la cual retoma varias imágenes, la producción escultórica de Salvador Dalí comprende series diversas. Una de las más famosas es la encargada por su amigo Isidro Clot, compuesta por 44 piezas (Colección Clot). Esta es la última etapa de producción del surrealista español.


La técnica usada por Dalí para la elaboración de sus esculturas era el wax, un modelado en cera en miniatura, el cual era mandado a fundidores para la realización de un original múltiple.

 La razón de esto es que Salvador Dalí propiamente no era escultor, ni tenía un taller de escultura. Las etapas de este proceso pueden apreciarse en Memoria de los Sueños.

Al igual que su pintura, las esculturas de Dalí corresponden a un estilo surrealista, el cual se basa en el Primer Manifiesto Surrealista que escribió André Bretón en 1924, en donde expone una postura a favor de la irracionalidad. Con base en él, Dalí postula lo que denomina automatismo psíquico, un dictado y ejecución del inconsciente sin la intervención reguladora de la razón.
 Esto, a su vez, está directamente relacionado con las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud.
El surrealismo es un movimiento que surge en el periodo de la primera posguerra, como reacción de inconformidad ante actos bélicos, así como disgusto hacia la sociedad burguesa y materialista. 
En opinión de los surrealistas, la elevada importancia que se le daba a la ciencia y a la tecnología, fueron consecuencias de la guerra.
 Una de las aportaciones más importantes de Dalí, dentro del círculo surrealista, fue la creación del Método paranoico-crítico: búsqueda de opuestos que se complementan de manera espontánea e irracional. Freud definió el concepto de Inconsciente y Bretón tradujo la concepción en un método artístico-literario.

Escultura del Rinoceronte vestido con puntillas de 1956. Puerto BanúsMarbella.
Literatura:

También animado por su amigo Federico García Lorca, Dalí tanteó la creación literaria en una «novela pura». 

En su única obra literaria Dalí describe en vistosos términos, las intrigas y amoríos de un grupo de aristócratas excéntricos y frívolos que, con su lujoso y sofisticado estilo de vida, representan la decadencia de los años 1930.





4. IDEOLOGÍA Y PERSONALIDAD:

Las ideas políticas de Salvador Dalí desempeñaron un papel muy relevante en sus inicios artísticos. Posteriormente se le acusó de apoyar ideológicamente el franquismo. André Breton, el «padre» del surrealismo, se distinguió por sus esfuerzos para separar el nombre de Dalí del grupo surrealista. 
Sin embargo, ese enfrentamiento obedecía a motivos más complejos. De cualquier modo, Dalí nunca fue antisemita como se desprende de su amistosa relación con el afamado arquitecto y diseñador Paul László, que era judío. Manifestó una profunda admiración hacia Freud —a quien conoció personalmente— y hacia Albert Einstein, a juzgar de sus escritos.
 En su juventud el artista estuvo relacionado con el anarquismo y el comunismo.
 En sus escritos se suelen encontrar afirmaciones políticas —probablemente, más dirigidas a impresionar al público por su radicalidad que basadas en una inspiración profunda— que señalan cierta vinculación con el activismo político del dadaísmo.
 Con el avanzar de los años, sus adhesiones políticas cambiaron, especialmente según el surrealismo se identificó con el liderazgo de André Bretón, de orientación trotskista. En diversas ocasiones, Breton pidió explicaciones a Dalí por sus relaciones políticas. 
De cualquier modo, ya en 1970 Dalí se declaró como un «anarco-monárquico», dando pie a numerosas especulaciones sobre esta orientación política (indudablemente minoritaria).
Con el inicio de la Guerra Civil Española, Dalí rehuyó el enfrentamiento y rechazó manifestar su adhesión a ninguno de los bandos. 
Del mismo modo, tras la Segunda Guerra Mundial, Dalí fue criticado por George Orwell, quien le acusó de «escabullirse como una rata en cuanto Francia estuvo en peligro», después de haber vivido y prosperado allí durante años.
Tras su retorno a Cataluña tras la guerra, Dalí se aproximó al régimen franquista. Algunas de las declaraciones de Dalí sirvieron como respaldo a la dictadura; así felicitó a Franco por sus acciones dirigidas a «limpiar España de fuerzas destructivas».
Dalí, que se había convertido al catolicismo y se fue volviendo una persona más religiosa con el paso de los años, podía referirse a los grupos comunistassocialistas y anarquistas que durante la época de guerra civil habían ejecutado a más de 7000 monjas y sacerdotes. 
Dalí envió incluso algunos telegramas a Franco, elogiando la pena de muerte con que el dictador había condenado a algunos criminales de guerra.  Dalí incluso conoció a Franco personalmente y pintó un retrato de la nieta de Franco. 
Es difícil determinar si sus gestos hacia el franquismo fueron sinceros o caprichosos, ya que los simultaneaba con manifestaciones decididamente surrealistas, como felicitar al líder comunista rumano Nicolae Ceauşescu por incluir un cetro entre sus atributos. 
El diario rumano Scînteia se hizo eco de esta noticia, sin percatarse de su índole burlona. De cualquier modo, uno de los temas en los que Dalí mostró una indudable desafección al régimen fue el polémico asesinato del poeta Federico García Lorca por milicias nacionales, que denunció incluso en los años en los que la obra del poeta estaba oficialmente prohibida.
Dalí, con su llamativa presencia y su omnipresente capa y barretina, ostentando un bastón y una expresión solemne enmarcada por su vistoso mostacho, se forjó una imagen de megalómano con declaraciones como «cada mañana, al levantarme, experimento un supremo placer: ser Salvador Dalí».
 Una curiosa costumbre de Dalí era quedarse con todos los bolígrafos con los que firmaba sus autógrafos. Entrevistado por Mike Wallace para el programa 60 Minutes, el artista no dejó de referirse a sí mismo en tercera persona, llegando a declarar que «Dalí es inmortal y no morirá». 
En otra de sus apariciones televisivas en el Tonight Show, el artista apareció cargando con un rinoceronte de cuero, y rehusó tomar asiento en ningún otro lugar.

Dalí en la década de los 60, luciendo el ostentoso mostacho que le caracterizaba.